Tribulaciones de un ciclista estándar

tribulaciones

 

Las mismas fases que atravesamos en la escritura y actualización del Blog, las pasamos en nuestra rutina de montar en bici.

En principio montar en bici es algo que nos apetece siempre, pero hay fases muy diferentes. Ya sea por trabajo, por temas familiares, por los hijos, por el estado físico, el caso es que no siempre la disponibilidad es la misma.

Nos encanta la bici, pero hay momentos en que desearíamos mandarla a Parla (con perdón a los Parleños) por lo exigente que es en la relación y lo mucho que exige. Mantener un calendario de salidas regular con un trabajo y una familia con niños pequeños es una lucha dialéctica entre opiniones y decisiones en nuestra mente que, en ocasiones, cansa más que un puerto de primera categoría.

En muchas ocasiones, aunque uno tenga claro y reservado el hueco para salir, resulta que prefiere quedarse uno a disfrutar de los niños y la pareja degustando un relajado y “copioso” desayuno de fin de semana; que el buen desayuno mañanero es una manía personal de las que más me gustan.

A veces piensa uno que suficientes prisas lleva uno entre semana como para tener que llevar prisas el fin de semana también. El problema es que nos encanta disfrutar con los niños y la pareja y también la bici, pero siempre uno quitará sitio al otro, cuando lo que nos gustaría, sería el poder duplicar el tiempo.

Muchos diréis que es cuestión de organizarse, y es verdad, y así se hace en buena parte del año, pero en otras entra la flojera y la baja forma te lleva a la otra cosa y así entramos en bucle y deseamos desentendernos de la bici y tener una preocupación menos en la vida, que suficientes hay.

Hay otras fases en las que nos decimos:

  •  “¿Por qué he de rodar siempre tan rápido?”
  • ” Qué necesidad tengo de salir a entrenar si no soy profesional y no me pagan.”
  •  “A partir de ahora voy a salir mucho menos, a ritmo tranquilo disfrutando y solo cuando me apetezca.”

 

Lo he intentado muchas veces, pero es imposible. Cuando uno ha competido hace veinte años, y en algún momento le picó el gusanillo de la competición, es difícil quitarse el virus. Trato de ir lento, de estar tranquilo aún, cuando resoplo como un buey en esa rampa que, normalmente, y en forma, me ventilo sin pestañear. Trato de no molestarme cuando ese “globero” o ese otro, que solo lleva montando uno o dos años, te adelanta sin piedad en una subida. Trato de disfrutar de esa salida relajada, y lo hago, pero me conozco de memoria el recorrido y conozco mi cuerpo y sé que normalmente lo hago mucho mejor.

Es engañarme a mí mismo. No estar en forma por salir poco me “jode” (perdón, pero es la mejor representación de mis sentimientos), y así es.

En fin, tribulaciones de un ciclista al que al final siempre le encanta que le dé el aire en la cara ciclando.

¿Alguien tiene pensamientos similares o diferentes a comentar? ¡Anímense!

 

 

Imagen de Hizokucycles https://www.instagram.com/hizokucycles/

 

2 commentarios

  1. Oscar Otin Arroyo
    21/12/2018

    Touché….

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  2. SpectreAd
    07/01/2019

    Descritas perfectamente lo que también a mi se me pasa día tras día (e imagino que a muchos más como yo) por la cabeza.

    Responder

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