La milla invisible

la milla invisible

 

En 1928 un equipo de cinco ciclistas de Australia y Nueva Zelanda participaron en el Tour de Francia. Solo el viaje hasta la vieja Europa ya era una aventura con la travesía de muchos días en barco en la cual, claro está, debían hacer rodillo para mantener la forma.

David Coventry (Nueva Zelanda, 1969) se estrena en la escritura con esta novela, La Milla Invisible,  publicada por Seix Barral. No sabemos si etiquetar la novela como de ciclismo o como de guerra, porque la trama no deja de ser una auténtica batalla; una batalla sobre la carretera, el Tour de Francia, una batalla  mental en las torturadas mentes y vidas de los protagonistas y una batalla real en la reciente I Guerra Mundial que asoló los campos y ciudades por los que ahora ruedan los ciclistas en la carrera.

De los 162 participantes de aquella edición, tan solo llegaron a París 41, a base de un cóctel de alcohol, drogas, sudor, dolor, golpes, caídas, barro y sobre todo, tortura mental interior pasando las horas sobre las bicicletas a base de torturas mentales interiores.

Y es que en la novela no brilla el sol en ningún momento, y aunque lo hiciera no calentaría, lo que no le deja a uno precisamente muchas ganas de montar en bicicleta, como sucede con muchos otros libros de ciclismo.

Una cuestión que nos queda abierta tras leer a cerca del Tour de Francia en los años veinte es, si no llegó antes el mountain bike que el ciclismo de carretera. En aquella época se rodaba por caminos embarrados, incluso por senderos, se reparaba uno sus pinchazos y sus averías, rodabas aislado en muchos momentos. Era como hacer bici de montaña con bicis de carretera. Como decía uno en las redes, eran en realidad carreras de gravel; algo tan hispter y tan moderno ahora, pero que quizás fuera la primera modalidad en competición!

 

 

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