Joaquín Costa, de albañil mañico a introductor de la bici en España

¿Cuántas veces habré pasado por la calle Joaquín Costa de Madrid sin saber realmente quien era él?

Eso mismo pasa con muchísimas otras calles; en realidad con la mayoría. Los nombres tienen la familiaridad que nos deja el haber pasado por ellas años y años, pero no sabemos realmente quien era el personaje que les da nombre. Y a veces nos encontramos con sorpresas.

Con motivo del centenario de la muerte de Joaquín Costa hay muchos actos y reivindicaciones de su figura. Este fin de semana escuché en Radio Nacional un programa dedicado a su persona y cual fue mi sorpresa cuando descubrí que este mañico fue el introductor de la bicicleta en España.


Recuperando un artículo del Heraldo de Aragón:

“En 1867 cumplió uno de sus primeros sueños: gracias a la intercesión del cacique oscense Manuel Camo, que lo recomendó, acudió a la Exposición Universal de París como uno de los doce «artesanos discípulos observadores» invitados por el Gobierno de España; fue como albañil con 25 pesetas para el viaje y 150 para toda la estancia.
Uno de sus grandes descubrimientos en su estancia parisina fue que en la Exposición Universal de 1867 vio las nuevas transformaciones de la bicicleta. Buen dibujante, se dice que sacó un papel de fumar y que copió el aparato que había creado Ernest Michaux en 1860, la primera bicicleta a pedales, la ‘michaulina’. Nada más regresar, en 1868, en la imprenta Arizón, publicó las ‘Ideas apuntadas en la Exposición Universal de 1867 para España y para Huesca’

Agustín Sánchez Vidal, estudioso de la obra literaria de Costa, dice: «La noticia del diseño del velocípedo (antecedente de la bicicleta), que Costa envió a unos amigos oscenses, la recoge Vicente Cajal, en su libro ‘Un oscense’ (Imprenta Provincial, Huesca, 1967). Según él, la primera bicicleta de España, con el nombre de ‘velocífero’, la habría construido el mecánico oscense Mariano Catalán, basándose en el diseño que Costa había hecho sobre un papel de fumar, tomándolo del natural en la exposición parisina». En este extremo han coincidido diversos especialistas y estudiosos oscenses: Julio Brioso, Luis Gracia Vicién, Juan Carlos Ara (que prepara la edición de sus ‘Diarios’), Bizén d’o Río… El propio José Antonio Llanas, ex alcalde de la ciudad de Huesca y erudito local, escribiría en un artículo publicado en ‘Nueva España’ de Huesca en 1978 que el padre de un costista célebre como ‘Silvio Kossti’, llamado Francisco Bescós, manejó uno de estos velocípedos, con el que arrolló a un peatón oscense de nombre ‘el Miñón’», en el Paseo de la Estación, causándole la muerte. Añade Sánchez Vidal: «La víctima está enterrada en el antiguo cementerio de ‘Las Mártires’ de Huesca, y en la lápida pone: Tomás Félix ‘El Miñón’. Pepín y Antonio Bello contaban que su padre y Silvio Kossti (el seudónimo era un homenaje a Costa: su verdadero nombre era Manuel Bescós Almudévar) habían fabricado una bicicleta con el diseño de Costa». El experto en ciclismo Ángel Giner afirma que Huesca es la pionera en la construcción de bicicletas en España, a raíz del dibujo de Joaquín Costa, y ha precisado que el mecánico «y herrador» Mariano Catalán, con sus hermanos Nicomedes y José, reprodujo tres bicicletas «y fueron una gran novedad».
La estudiosa María José Calvo Salillas, en su texto ‘El Círculo oscense y el modernismo. La historia de un siglo’, registra una curiosa anécdota: cita a Gregorio Barrio Crespo, secretario oficial de ayuntamiento y compañero de aventuras de Mariano Catalán, y dice que ambos emprendieron una expedición ciclista «histórica» el 20 de marzo de 1868: «A las cuatro de la madrugada parten hacia Zaragoza en la primera excursión de un velocípedo registrada, siendo despedidos por su amigo y futuro cuñado Domingo del Cacho. Los excursionistas llegan hasta la plaza de Santa Engracia, regresando a las cinco de la tarde».
Aquellos croquis de Joaquín Costa iban a recorrer kilómetros de realidad y de leyenda. Eso sí, Huesca contó con el Club Velocipedista Oscense al menos desde 1889, presidido por Juan Antonio Palá, y en 1896 empezó a editarse la revista ‘El pedal’, que publicó la correspondencia de Costa con los ciclistas de Huesca y Barbastro.”

Interesante la figura de Joaquín Costa en su afán interminable de saber y conocer. Si a eso le sumamos el ser el introductor de la bicicleta en nuestro país, tenemos un personaje fundamental. Y es que Aragón y el ciclismo siempre han casado bien.

3 commentarios

  1. slim
    16/05/2011

    Me ha encantado esta historia, por partida doble, ya que soy maña y ciclista. gracias por descubrirme esta parte de mi paisano que desconocia.
    saludos

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  2. […] primer prototipo se construyó en Huesca a partir de los bocetos y de la experiencia de Costa. En Cronoramia se puede […]

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  3. […] primer prototipo se construyó en Huesca a partir de los bocetos y de la experiencia de Costa. En Cronoramia se puede […]

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